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VERANO

Julio 2.042

Trama XI: After the Blackout (trama de transición y exploración)
Ambientación
AÑO 2.042
Durante siglos sus mundos permanecieron separados, pero eso terminó. El mundo mágico y el humano se encontraron y se desató la guerra, extendiéndose alrededor del mundo sin control. Miedo, odio, ambición...todas ellas armas poderosas. El choque entre la raza humana y la mágica resulta ya imparable. Uno por uno van cayendo, ¿quién será el primero en morder el polvo?
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Johan Black
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Nunca se empieza de cero [Pasado real] Empty Nunca se empieza de cero [Pasado real] {10.02.19 23:10}

Nota: Historia viejuna que he encontrado revisando carpetas de cosas foriles xD

Nunca se empieza de cero [Pasado]


Entró a la casa llevando en brazos un gran oso de peluche, caminando con gran sigilo hacia la habitación en la que se encontró de espaldas con una chica de cabello plateado apoyada en la barandilla de una cuna, mientras hacia carantoñas al bebé que había en esta. Sirius se paró un instante en la puerta observando la escena e ignorando una casi inexistente voz en su cabeza que parecía haberle dicho algo segundos atrás. Alzó el oso hasta la altura de su cara y camino hasta situarse detrás de Maharet, que al girarse casi le abre la cabeza con el transmisor de bebes debido al susto. Sirius bajo el oso, dejando a la vista su cara y mirándola con su típica sonrisa de picarla mientras ella entornaba los ojos:

- ¿Tú  quieres matarme del susto o qué narices te pasa?

- Y tú querías abrirme la cabeza con el chisme ese.

El Black señalo al cacharro brevemente con la cabeza para después volver a mostrarle el oso a Maharet. Sabía de sobra la opinión que tenia acerca de esos peluches enormes y aparentemente inservibles, pero él siempre había creído que eran útiles y aparte le encantaba picarla y mucho mas los gestos de ella cuando lo hacia:

- Recordé lo mucho que te gustan ese tipo de regalos y no pude evitar traerle uno a él.

Sirius se apoyó también en la baranda de la cuna, tras un pequeño golpe de maha en el hombro, que murmuró algo así como todos los Black están pirados. El bebé dormía plácidamente mientras su padre colocaba el peluche en la esquina de esta, justo a sus pies.

- ¿Acaso no recuerdas como se traumó Johan cuando se le cayó el oso aquel encima?

El otro sonrió al acordarse de aquello, ante una Maha que le daba un par de golpecitos en el pecho con su dedo indice mientras lo decía, pero antes de que este pudiera responder, antes de tan siquiera tener tiempo a seguir viendo esa escena tan sencilla y cotidiana, todo comenzó a desvanecerse y hundirse en la oscuridad, giró la cabeza angustiado hacia donde segundos antes había estado la cuna, pero allí no había nada. Solo vacío. Volvió a mirar al frente, donde había estado Maharet, pero solo vio su figura disolverse, viendo desaparecer una vez más, otra dolorosa y desgarradora vez más como se le escapaba, como humo entre los dedos mientras extendía la mano hacia la única mujer que había querido y le había sido arrebatada de aquella manera.

No solo ella, sino que el destino parecía haberse burlado de el, y le había hecho la maldita jugada de llevársela a ella y al hijo que iban a tener aquella misma noche y con el que, ironías del destino, iba a poder quedarse todo el tiempo como no paso con Johan.

Se incorporó en la cama como si le faltara el aire, casi negándose a abrir los ojos durante unos segundos como si así evitase de algún modo volver a la realidad. Respirando todavía agitadamente, abrió al fin los ojos, dirigiendo la mirada lentamente hacia el lado de la cama que tan solo unos días atrás habia estado ocupado por ella, sintiendo un punzante y doloroso vacío, mientras pasaba la mano lentamente por la superficie de la sábana. En ese momento escucho el ruido de la puerta de la entrada cerrándose de un portazo, lo cual le hizo levantarse  de la cama, echando mano rápidamente a la varita por lo que pudiera pasar.

En la casa no había nadie, excepto el y su hijo, y a Johan se había asegurado de dejarlo en su cuarto la noche anterior. No, no podía ser él, quizá algún ladrón o incluso alguno de los que participaron en aquel ataque al hospital mágico, en cuyo caso estaría ansioso de partirle hasta el ultimo hueso de su maldito cuerpo y hacerle pagar por todo aquello, a pesar de saber que una vacía venganza no se los devolvería.

Aguardo tras la puerta del salón que daba a la entrada del salón unos segundos, escuchando los pasos de la persona que entraba y sujetando firmemente la varita. Sin embargo, cuando giro para quedar cara a cara con el supuesto intruso, no pudo evitar quedar perplejo.

Frente a él estaba su hijo de 15 años, bebido como nunca lo había visto, mirándolo con odio y apoyándose en una silla para evitar caerse de la borrachera que llevaba. Sirius se apresuró a coger a Johan por el brazo para evitar que se cayera al suelo. Quería preguntarle donde se había metido, como se le había pasado por la cabeza salir de casa con la situación de peligro que había y casi quería gritarle que no volviera a hacerlo porque no podría perderle a él también. A pesar de aquello, decidió que ahora no iba a poder razonar ni nada y que ya se lo diría mañana. Pero al simple contacto de su mano, Johan lo apartó de un manotazo, impidiendo que lo ayudara:

- Déjame ….en paz…..no haces mas que dar el coñazo y joderlo todo.

Su padre no se movió de donde estaba. Recordaba como solo unas cuantas horas atrás su hijo le había gritado en el cementerio y como Scrat le había dado un puñetazo a este para calmarlo. Sabía como se sentía Johan, porque los dos la habían perdido, pero no era justo para él, pensaba, sólo tenía 15 años y Sirius no podía verlo así. Las palabras “estábamos mejor antes de que aparecieras” retumbaban en su cabeza una y otra vez, culpándose por todo el tiempo que habían perdido, recordando otros tiempos que ya no iban a volver y otros que ni iban a existir, maldiciéndose a si mismo por no haber llegado a tiempo para salvarla cuando minutos antes le había prometido a Maharet que volvería, al pedirle ella que no se fuera.

Pero no podía permitirse el venirse abajo en ese momento, al menos por Johan. El chaval avanzó tambaleante , para pasar de largo de su padre y tratar de dirigirse a su cuarto, tirando una silla al suelo de un golpe, en un arranque de rabia, en el que se giro de nuevo a su padre:

- ¿Por qué coño tenias que aparecer, eh? ¿Por qué? ¿Así es como se supone que ibas a cuidar de nosotros? No eres más que un cabrón…un inútil…un…

Sirius trataba de aguantar con gesto aparentemente impasible a que se le pasara la furia y se desahogara, nada que pudiera decirle en ese momento bastaría, aunque no tuvo que escuchar mucho mas porque el chico acabo por caer redondo al suelo. Antes de que se diera contra este, su padre se apresuro a cogerlo, pasando su brazo sobre sus hombros y llevándolo hasta la cama de su cuarto para tumbarlo. Se quedo allí de pie un buen rato, para después sentarse en la silla de la habitación:

- No me des mas sustos de estos, enano.

Le removió un poco el pelo y salio después de la habitación dejando la puerta entreabierta. A la mañana siguiente cuando se levantó, se encontro a Johan sentado a la mesa de la cocina, bastante ojeroso y con la frente apoyada sobre una mano. Con la voz aun bastante ronca musitó un “ no decía en serio todo lo de anoche… “

Antes de responder nada, Sirius se sentó en la silla frente a el, cogiendo un vaso y echándole en el zumo de naranja como si estuvieran en una situación normal, pero respondiéndole a la vez que le pasaba el vaso:

- Ya lo sé… y también sé que debe haber una parte de ti que piense que si es cierto. Y mía también. Los culpables fueron los hijos de puta que hicieron el ataque, pero no puedo evitar pensar que habría pasado si hubiese llegado un minuto antes…. Sólo uno.

Se hizo un largo silencio en la estancia en el que parecía incluso que hubiesen dejado de respirar. En su cabeza se agolpaban toda clase de pensamientos, culpabilidad propia y ganas de venganza. Entonces Johan hablo de nuevo, pasados unos minutos, con las dos manos en su vaso y la vista fija en este:

- Anoche estuve con Jo en un bar…ella también estaba mal por lo de su hermana. Pero acabamos cabreados porque ella decía que no bebiera mas y yo pasaba de todo.
- Como amiga era su deber cabrearse contigo si veis que ibas así y seguías bebiendo.

Sirius se quedo callado, pensando ahora también en la hermana de Jo, Nicole, y en Scrat que también la había perdido, ademas de sus dos hijos, Justin era aun demasiado pequeño como para darse cuenta, pero Aurora debía estar tan hundido como Johan. Se levantó de la silla, con la idea en la cabeza de pasarse con su hijo por la casa de Scrat y saber como estaban, aun sabiendo que no iba a ser una visita precisamente alegre y que, probablemente, al igual que el mismo, no tuviese ganas de ver a nadie:

- Vamos a ver a tu padrino...


No pudo terminar la frase porque al bajar la vista a la cara de su hijo vio unas silenciosas lagrimas caer por sus mejillas, como si se negara a llorar mas alto o quisiera tragárselo para el mismo, con un deje triste en la voz casi quebrada:

- La echo de menos….

Abrazó a Johan con fuerza, tratando de menguar ese dolor inútilmente, repitiendo en voz muy baja y prácticamente para si mismo en un susurro un “yo también”, mientras el muchacho ya no pudo contenerse más y acabo explotando a pesar de haberse obligado a si mismo a no llorar. Cuanto rato pasaron así no podrían decirlo, pero finalmente cuando Johan se calmó un poco y se separo limpiándose los ojos aun cristalinos, esos ojos que tanto le recordaban a ella, Sirius se dirigió con Johan hacia la chimenea del salón, comentando para intentar animarle:

- Bueno, ahora iremos a casa de Scrat, seguro que todavía guarda por ahí algún vídeo de Elmo.

Johan frunció el ceño y se cruzó de brazos para replicar, algo avergonzado y mosqueado:

- Hace diez años que no me gusta ese bicho, deberías saberlo.

- Y lo sé, pero quería ver la cara que ponías al mosquearte. La expresión de tus ojos más bien….

Acabó por decir con un deje de amargura y en voz muy baja, tanto que lo dijo casi para él y Johan no llego a oír la última frase. Después cogió cenizas de la maceta de la chimenea y las tiro contra el suelo de ésta, mientras desaparecían entre las llamas esmeralda en dirección al castillo Granger.
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