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invierno

Marzo 2.042

Trama XI: After the Blackout (trama de transición y exploración)
Ambientación
AÑO 2.042
Durante siglos sus mundos permanecieron separados, pero eso terminó. El mundo mágico y el humano se encontraron y se desató la guerra, extendiéndose alrededor del mundo sin control. Miedo, odio, ambición...todas ellas armas poderosas. El choque entre la raza humana y la mágica resulta ya imparable. Uno por uno van cayendo, ¿quién será el primero en morder el polvo?
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Catherine Le Fay
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Kneel before your emperors Empty Kneel before your emperors {13.09.21 22:45}

Cansancio. Era lo que sentía… Era lo que venía sintiendo desde hacía años, pero eso no implicaba que lo mostrara. Había pocas personas, vivas, que supieran realmente leer los signos reveladores de su estado en aquel rostro de imperturbable neutralidad. Si sólo… Si sólo se hubiesen unido.  Muchos suponían que, siendo quien era, todo era fácil. ¿Dar órdenes? Jah. Como si hubiese estado nacida para ello. ¿Acaso eran conscientes de lo mucho que se esforzaba por mantenerlos a todos sanos y felices? Los sacrificios que pedían eran pocos en comparación a los que ella había sufrido.

Le había dado mucho a aquel mundo.
Y ahora se lo estaba cobrando.

Después de recibir los informes de sus hijos e ir personalmente a acostarlos y arroparlos, Catherine ingresó en lo que ahora eran sus aposentos, tan grandes como era de esperarse de la emperatriz. El castillo Pendragon era historia vieja. El Le Fay parecía un sueño olvidado. El nuevo castillo que habían levantado en el centro de aquel imperio era el corazón de una ciudad fortificada que Catherine se había encargado, junto a Wthyr, de construir sin un ápice de posibilidad a infiltrar. Para algo tenía que servir la magia de sangre y las maldiciones.

Para protegerlos.

Extendió su campo telepático con mucho cuidado, tanteando la zona a ver si encontraba a su esposo. No saludó, era suficiente aquella caricia mental para que supiera que estaba allí. Se retiró la pesada capa de los hombros y estiró lentamente el cuello para quitarse la corona…Una corona con tanta historia como peso. Le dolía el cuello, los hombros, la espalda…Pero no era más que la expresión física de lo mucho que le dolía el alma por los sentimientos encontrados que le generaba su realidad y la sonrisa de sus hijos.

Se acercó al armario para observarse en el espejo mientras se quitaba lentamente las joyas que ese día le acompañaban. Si alguien le hubiese dicho que, algún día, se vería así probablemente le habría llamado mentiroso y, aún así, allí estaba de pie ante la mujer poderosa que siempre había soñado ser pero que nunca había tenido las agallas de descubrir. Alzó la mirada para observar a Wthyr cuando se acercó a ella. Tenían un banquete que celebrar, pero los pequeños no asistirían. En cambio, Zephyr y Pandora sí. Debían arreglarse y dibujar aquel rostro impertérrito de sonrisas para celebrar -Uno menos- Susurró antes de volver los ojos violetas hacia ella misma para empezar a quitarse el vestido y cambiarse a lo que sea que le habían elegido para aquella noche, aunque primero se daría un baño.
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {17.09.21 1:28}

Catorce largos años habían transcurrido desde que nació la idea del imperio de los Pendragon, forjándose a base de fuego y batallas en algunos casos, pero también de negociación y artimañas políticas en otros. El linaje había cumplido lo que prometió. Los dragones volvían a surcar los cielos libremente, y la raza mágica era quien dominaba buena parte del mundo habitable. Hubo muchos que se opusieron a la hegemonía de los magos de sangre, renegando del intento de dominación mundial que el antiguo linaje ansiaba. Los Descendientes decidieron actuar, pero demasiado tarde. Para aquel momento su resistencia no hizo más que enardecer a aquellos que los veían como unos traidores a la raza mágica por no defender sus derechos lo suficiente. El poder del Consejo todavía era grande, por lo que consiguieron mantenerse en su sitio y plantar batalla durante bastante tiempo.

La caza contra ellos fue disfrazada de propaganda política, como los "enemigos del Imperio". La guerra entre los partidarios de unos y otros fue despiadada y sin cuartel, como si reviviese la guerra civil sucedida hace cientos de años entre Pendragon y Consejo. El resultado esta vez fue diferente...los pocos Descendientes supervivientes tuvieron que ocultarse para evitar que el imperio acabase con los últimos resquicios de oposición relevante. Tenían que acabar con todos ellos, así lo había ordenado Wthyr. Ellos amenazaban todo lo que había creado junto a Catherine durante aquel tiempo, amenazaban su status, su familia. Ya no era ambición lo único que le movía, había algo más por lo que luchar. Al principio costó que su esposa se diese cuenta de que sus antiguos compañeros sólo les causarían problemas y dolor, que destruirían el nuevo mundo que habían construido. Juntos eran poderosos, su magia se potenciaba y complementaba como si estuviese destinada a ello.

La vida de los emperadores y sus hijos no corría peligro en aquel nuevo e inmenso hogar que habían creado, se habían encargado de convertirlo en un lugar bien protegido con magia. Wthyr pasó aquella tarde entrenando con Rowan, pues con 10 años ya era el momento adecuado para comenzar a practicar sus habilidades mágicas. Tras eso le dejó ir a dormir con el resto de sus hermanos, regresando a los aposentos a prepararse para el banquete que tendría lugar para recibir a los generales que regresaban tras conquistar un nuevo territorio.

El Pendragon sintió la presencia de Catherine en cuanto entró a la habitación, ya se había acostumbrado a su campo telepático y lograba localizarla incluso fuera de Ávalon. Apartó la vista del espejo de la habitación un instante, dejando de abrocharse la camisa para acercarse a la morena por detrás. Sus manos rodearon su cintura para atraerle hacia él, haciendo que su pecho y la espalda de ella hiciesen contacto. Al alzar la mirada dedicó unos segundos en silencio para observar a ambos en el espejo. El reflejo le recordó a aquel de hace muchos años, al de dos personas marcadas por una oscura marca de maldición en el pecho. Aquella memoria contrastaba bastante con su situación actual, una vez anulada la maldición por la que se unieron forzosamente.

- Se ha hablado mucho del discurso que diste ayer a las tropas. Necesitan saber que pronto caerán las pocas amenazas que quedan a nuestra paz. Estamos muy cerca de lograrlo. - susurró cerca de su oído, deslizando después sus dedos hacia la espalda de Catherine para ayudarla a quitarse las ataduras traseras de aquel vestido. Sabía que querría bañarse antes de prepararse, a pesar de no necesitarlo. Era como una costumbre de ambos, también de tiempo atrás.

- Por cierto...Rowan ha conseguido convocar unos zarcillos de sombra bastante decentes para ser la primera vez. Supongo que te lo ha contado antes de ir a dormir. - alzó y cambió un poco el tono de voz al pasar de manera tan casual de un tema de guerra a uno del ámbito familiar, informándole de los progresos de su hijo. - Es muy perfeccionista. Debe haber salido a ti. -
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {18.09.21 23:59}

En perspectiva, Catherine quizás no era consciente de que estaba criando a sus hijos dentro de una burbuja a la que ella misma se había rebelado en Ouroboros cuando Ian le hizo darse cuenta de la realidad que había en tierra… Pero ¿Cómo podía no hacerlo? Afuera aún podían ser víctimas de cualquier movimiento político y rebelde así que la morena había insistido en reforzar y reforzar. La seguridad era lo único que le importaba, mantenerlos a todos a salvos, excepto por Aedan, cuyas habilidades mágicas habían ganado la admiración de Catherine. Sabía que podía defenderse solo…Y que trabajaba mejor así aunque su mente…

Parpadeó un momento, volviendo a la realidad, cuando Wthyr la atrajo hacia él; sintió inmediatamente el recorrido de su magia jugar con la propia; era algo a lo que se había vuelto adicta. Siempre se lo había dicho, que debía sentirse poderosa y de alguna manera tenía razón. Muchos de sus momentos de ansiedad habían ido disminuyendo a medida que sus hijos crecían y ella construía una familia estable dentro de un entorno controlado.  Seguía siendo su propia enemiga pero una victoria tras otra la había hecho sentir más segura de sí misma.

Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Catherine cuando habló del discurso mientras le recorría un escalofrío al oírlo hablarle tan cerca; por lo que apartó levemente la vista con cierta vergüenza. Los halagos, o lo que sea que fuese positivo, viniendo de labios ajenos aún le costaba procesarlo. Todo ello, por no mencionar, que, pese a que 14 años después estaban juntos, con cinco hijos en común; Catherine seguía sintiendo que algunos gestos de Wthyr le ponían nerviosa y, por ende, la sonrojaban. Se había acostumbrado a su presencia, sobre todo después de lo que había ocurrido con Ian. Estaba claro que Wthyr y ella estaban destinados a estar juntos y cualquiera que se interpusiera acabaría muerto o maldito. Ella había tardado en asimilarlo un poco más que él pero cuando finalmente lo aceptó … Todo empezó a fluir entre ellos, aunque su relación distaba mucho de la -ahora utopía- que había vivido con Ian. Ellos tenían otro tipo de…química. -Lo hemos logrado – Refutó, porque soberbia seguía siendo -Lo que queda no son amenazas, son sólo los últimos espasmos de un cadáver- Se movió para quitarse el vestido y lo pateó hacia un lado, luego los sirvientes se encargarían de él. Se giró hacia Wthyr mientras se sacaba un par de pinzas del cabello, que lo mantenían arriba, y lo dejaba caer.

El rostro de Catherine cambió a uno mucho más dulce y orgulloso cuando le habló de Rowan, asintió con suavidad -Estaba muy emocionado… Estoy segura de que en pocos meses logrará convocar su elemental- Subió las manos para terminar de abotonarle la camisa e inclinó un poco la cabeza hacia él, cerrando los ojos para inspirar un poco su aroma -Hueles bien- Le reconoció antes de soltar una pequeña risa cuando indicó que la perfeccionista era ella -Claro…Yo…-Dijo con rintintin.  Eso le parecía sumamente gracioso -Entonces quizás lo dominante y controlador de Lys es todo tuyo…- Le retó entrecerrando los ojos, le tomó de la camisa y lo atrajo hacia sí misma para dejarle un beso en los labios. Corto, sellando la paz en aquella “pelea” -Hoy me pasó lista antes de irse a dormir ¿Rowan? ¿Evelyn?  ¿Dante?... Mañana haré que me acompañe a cada habitación- Le dijo finalmente alejándose y deshaciéndose de la ropa interior antes de perderse dentro del baño, la tina estaba llena pues conocían a su señora -También me dijo que Rowan peleó con su primo- Le dijo a Wthyr como para que supiera que Lys los tenía a todos vistos, pero estaba claro que siendo hijo de Darren y Freyja iba a heredar un temperamento...particular que podía meterse bajo la piel de muchos.

En realidad, lo único que necesitaba era tomarse cinco minutos y sumergir el cuerpo en agua tibia para sacarse el peso del día. Recostó la cabeza en la tina una vez dentro y cerró los ojos mientras tomaba respiraciones profundas. Aquel lugar era su templo donde sólo Wthyr podía interrumpir, pero que sabia perfectamente lo que esos momentos significaban para ella. Eran un stop, un detente, un piensa y así lo hacía.

Necesitaba hablar con Aedan porque lo último que había averiguado sobre la maldición o, mejor dicho, sus últimas conjeturas no… No tenían esperanza alguna. ¿Cómo podía decirle eso? Perdería toda la esperanza. Aún así Catherine seguiría intentándolo porque no podía permitir que él viviera así, no de esa forma, nunca se mereció un castigo semejante por responder a sus sentimientos. Dejó escapar el aire en un suspiro pesado y luego intentó poner la mente en blanco pero se dio por vencida cuando la imagen de la cabeza de Lucio seguía ocupando su mente. No era arrepentimiento, era pesar por no haber podido hacerle ver lo positivo de su imperio... Así estuvo un par de minutos antes de salir y buscar la toalla para secarse, se lavó los dientes y volvió hacia el armario para ponerse la ropa interior e ir a por el vestido que le habían elegido esa noche. Era curioso como con el paso de los años, Catherine se había sentido mucho más segura de su cuerpo así que sus modelitos cada vez dejaban entrever más de ella.

No le apetecía maquillarse y como seguía teniendo un rostro bastante decente…Bueno, no lo hizo. Pero se peinó el cabello, eso sí. Lo dejó suelto, sin ánimos de hacerse un moño. Mejor algo menos formal para recibirlos con calidez por sus logros cometidos -¿Crees que podramos volar hoy?- Le preguntó mientras se metía en el vestido -Juntos- Señaló porque Nekros se había convertido en su dragón apenas un par de años después de que Catherine viviese en Ávalon pero a ella le gustaba más volar con Wthyr y él lo sabía perfectamente.
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {19.09.21 21:09}

WTHYR

Las sensaciones provocadas por el modo en que su magia se complementaba no habían desaparecido con el paso de los años, sino que se habían intensificado. Podían sentirlo cuando se rozaban, mucho más cuando canalizaban y amplificaban su magia juntos. Tampoco había cambiado el modo en que Catherine parecía ruborizarse algunas veces en la intimidad con Wthyr, aunque pocos de los que los conocían actualmente podrían creer que tuviesen gestos tan humanos. Los ojos del Pendragon parecieron brillar como el metal fundido al encontrarse con los de ella, recorriéndole el rostro mientras la escuchaba hablar de ese modo beligerante que tanto le gustaba. Ellos eran los vencedores de todo aquello por derecho propio, se lo habían ganado, y nadie iba a amenazar lo que habían logrado. Así debía ser.

- Así es. Pero el castigo final servirá como advertencia ante futuros y posibles levantamientos. Nada crece donde arrasa el fuego. - recitó con vehemencia aquella frase que había leído una vez, y que ahora era su credo contra los enemigos. Inspiró despacio mientras ella terminaba de abotonarle la camisa, suavizando también un poco la expresión. Cambiaban bastante de registro cuando hablaban de sus hijos, del futuro de sus linajes. La maldición quedaba ya lejana y sabía que sobrevivirían a sus padres, como debía ser.  Luego apoyó las manos en sus caderas con una media sonrisa arrogante cuando le dijo que olía bien, dejándose atraer hacia ella para besarla después de que le retase con aquella pulla.  - Podemos experimentar para ver a quién sale el siguiente. - le susurró justo al separarse con toda la intención del mundo. Si le dejaba, él siempre estaba dispuesto a seguir aumentando el  linaje.

- Sus poderes son importantes, pero también que estén unidos. Que se equilibren, aunque una sea controladora, otro perfeccionista y los demás caóticos. - comentó cuando Catherine se le escapó para ir al baño, pensando en que quería que sus hijos tuviesen más unión desde la infancia de la que él había tenido con sus hermanos. Había echado de menos tener otro tipo de relación con Darren. Ahora los primos se peleaban, aunque supuestamente eran cosas de críos. Wthyr se quedó pensando en aquello mientras Catherine se tomaba sus minutos de relajación en la bañera, momento que respetó porque si entraba ya sabía cómo acabarían...y esa noche tenían que llegar a tiempo para honrar a las tropas.

Terminó de vestirse con su capa, ciñendo la espada al cinturón mientras que su esposa salía del baño para comenzar a vestirse para el evento. El porte regio y la elegancia la mantenía se pusiese lo que se pusiese, y Wthyr solía contemplarla con detenimiento y plena atención. Caminó hacia ella para tenderle el brazo de modo caballeroso, preparados ya para salir.

- Querida...somos los emperadores. Podemos hacer lo que queramos. Volar, recorrer todo el maldito imperio, hacer que nos devuelvan todos y cada uno de los favores que les hemos hecho durante estos años. Lo que quieras.- repitió antes de atravesar con ella las puertas de los aposentos, poniendo rumbo al salón de palacio.

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AEDAN

Caos y más caos. Así se encontraba la mente de Aedan durante los últimos meses. A veces creía tener muy claro su objetivo, otras no estaba tan seguro de que fuese a conseguir nada. Se sentía un crío estúpido, un peón de un juego que le quedaba grande. Las pesadillas se habían vuelto recurrentes, especialmente desde que le había entregado a Catherine la cabeza de Lucio. Había cometido atrocidades para ganarse el favor de los emperadores, todo con la esperanza de que liberasen y ayudasen a su padre. Él había ido contra los Pendragon, y por eso cumplía su cruel castigo. Pocas veces podía ir a las mazmorras a verle, pero Ian no le reconocía. Aquella maldición le había convertido en una bestia que ni siquiera sabía quién era su hijo.

No era justo. El linaje Pendragon le había quitado todo...su padre, su madre, su hermana...parecía preferir a ese estúpido de Zephyr. En el fondo de su corazón comenzaba a entender que no hallaría la solución sirviéndoles eternamente a la espera de ser recompensado. Ni siquiera estaba seguro de que pudiesen revertir aquella maldición supuestamente desencadenada por el Sanguis Ligno. Desde que supo de ese árbol se había dedicado a estudiarlo a fondo, y de aprender de su abuelo todo lo referente al control de almas. En cierto modo estaba relacionado con el Sanguis, y aquello le había dado algunas ideas. Pasaba todo el tiempo que podía alejado del palacio, la mayor parte del tiempo solo, y a veces con gente que no debería estar.

Esa noche era diferente, tenía que hacer acto de presencia entre las tropas porque él también servía a los emperadores. Su ausencia daría que hablar, así que tenía que asistir por muchos motivos. Se puso el uniforme de gala de la guardia Pendragon-Le Fay y se colgó al cuello un collar de 13 piedras con runas grabadas. Después se recogió el largo cabello en un moño desecho, como solía hacer cuando iba a luchar. Por un momento dudó si ir o no, pero finalmente puso rumbo al salón del banquete.


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ZEPHYR

El primogénito de Catherine y Wthyr llevaba esperando ese día desde hacía semanas. Era la primera vez que ella y su hermana melliza iban a participar en un evento con los mayores y estaba emocionado por asistir a ese banquete. Sus padres le habían explicado algunas cuestiones de protocolo, como que entrarían después de ellos. Esperó en la puerta del cuarto de Pandora mientras ella terminaba de prepararse, metiéndole prisa a base de golpecitos insistentes. - Me abuuurro...¿cuánto vas a tardar? tenemos que irnos ya. - pasaron algunos minutos más hasta que la muchacha salió, con cara de vergüenza porque se veía rara vestida de gala. No ayudó que Zephyr se riese de ella al verla tan diferente, aunque se calló soltando un 'ouch' cuando su hermana le dio un puñetazo en el hombro. Después se fueron ambos bromeando y entre pullas, dirigiéndose al salón en el que les esperaban sus padres.
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {29.09.21 19:35}

A Catherine no le pasó desapercibida la forma en la que brillaban los ojos de Wthyr y miró los propios, el destello violeta estaba allí, vibrando entre los otros colores que formaban su mirada. Alguien alguna vez les preguntó por ello y Catherine no supo explicarlo porque sencillamente, tenían que sentirlo, no lo entenderían de lo contrario. La magia que compartían estaba arraigada a sus almas y se retroalimentaba, despertando la necesidad de usarla hasta en los más pequeños momentos. Con el tiempo, habían aprendido a controlarlo pero Catherine más de una vez había tenido que hacer un despliegue mágico por pura sanidad mental.

La frase de Wthyr se quedó en su mente…Con un regusto amargo porque, después de todo, ¿para qué querían un imperio que no podía crecer? Pero sus pensamientos se diluyeron ante la respuesta de Wthyr, Catherine puso los ojos en blanco sonriendo con gracia pero negando con la cabeza. Aún así le siguió el juego -Estoy abierta a experimentar de todo contigo -Vaya, si no lo había dejado claro en sus años juntos -Pero esta noche tenemos un compromiso que requiere de nuestra atención…- Le miró a los ojos un instante, con una chispa pícara en la mirada -Y a mi me gusta experimentar lentamente- Susurró antes de irse.

Caóticos. Esa palabra le hacía gracia, pero era cierta. Se equilibraban entre ellos y por eso estaba orgullosa de cada uno de sus hijos.  Salió para vestirse con otro de los trajes elegidos por el servicio. Desde que su rango de Reina había ascendido a Emperatriz, y después de ganar una increíble confianza en sí misma gracias a las victorias acumuladas, Catherine había cambiado su estilo de vestir. Mucho más segura de sí misma, los elegantes vestidos estaban llenos de transparencias dejando partes de su cuerpo a la vista, allí donde los tatuajes estaban tallados en su piel…Pero hacía tiempo que no los ocultaba, ni tampoco su silueta femenina. La mujer que ahora estaba con Wthyr distaba mucho de aquella que había conocido.

Le regaló una mirada de reprimenda -Si hiciéramos todo lo que quisiéramos…- Lo dejó un poco al aire unos segundos -Estaríamos experimentando ahora y no de camino hacia un salón lleno de gente…- Apartó la vista de él mientras caminaban hacia el salón previo para entrar a la sala del trono donde se llevaría a cabo el banquete -Pero somos unos emperadores muy éticos- Dijo en un tono de rintintín y sorpresa, llevándose una mano al pecho como si estuviera sorprendida -Que conocemos nuestras obligaciones y nuestro lugar…- Finalmente, volvió la mirada hacia él con los ojos entrecerrados -No me digas que puedo hacer lo que quiero cuando no es cierto- Arrugó la nariz, con un sonido de queja y claro capricho.

__

El vestido era elegante, los zapatos también y se sentía por primera vez como una princesa. Pero no es que ese sentimiento le fuera ajeno, pese a cualquier tipo de vinculo familiar que tuviera, nadie le hacía desplantes porque Wthyr no fuera su padre; por el contrario, respetaban lo suficiente a su madre para no meterse en su camino. Pero ese día…Se sentía como una presentación a la sociedad y estaba profundamente nerviosa.

Su tía Gwen le había hablado mucho de protocolos y reglas y Shyvanna le había quitado algo de importancia, diciéndole que el carisma era la clave para encantar a todos. No sabía a cual de las dos creerle porque es que no se veía reflejada en ninguna de las dos. Tampoco en su madre, ella era más cálida… Extrañó a su tía Chloe.

Abrió la puerta y cuando Zephyr se rio de ella le pegó un puñetazo mientras sus mejillas se sonrojaban. Pandora tenía los mismos ojos verdes y profundos de su padre y guardaba una clara similitud con Aedan, mucho más que con Zephyr pese a que ambos tenían el pelo oscuro. Alguien siempre encontraba la forma de decirle que se parecía a su madre, pero su abuelo le aseguró que en realidad era la viva imagen de su abuela Vic. Tenía una foto de ella… Tenía muchas fotos de un tiempo que no iba a volver.

-Te ves muy bien- Le reconoció a su hermano con algo más de ternura mientras caminaba de su brazo hacia el salón donde los esperaban sus…sus padres. Porque ante la ausencia de su real padre, por la maldición que tenía, Wthyr no había dudado mucho en presentarse como figura paterna. Quizás no tenían la misma conexión que con el resto de sus hermanas pero… Para ella, era su padrastro.

-Buenas noches- Saludó cuando llegaron viendo a su madre haciendo un…¿mohín? Aquello le robó una risa antes de ocultarla y hacer una pequeña reverencia.

Catherine se giró hacia ellos cuando percibió a los mellizos y sonrió abiertamente al verlos. Se quedó sin palabras, pero apretó levemente el antebrazo de Wthyr antes de alejarse e ir a por ellos. Zephyr estaba impecable pero aún así su madre pasó las manos por el traje alisando cualquier arruga invisible y luego dirigió su mirada a Pandora. La imagen de ella siempre le generaba tantos sentimientos que la sonrisa conmovida que le regaló tenía todo de sinceridad y contención. Le acomodó un poco los aros y sonrió satisfecha, se inclinó y dejó un beso en sus mejillas. Uno en cada uno.

-Si os queréis ir nada más entrar, podéis hacer lo que os dé la regalada gana- Porque para rebelde, ella y aunque había madurado mucho seguía sufriendo de ansiedad social, aunque había aprendido a manejarlo y a ocultarlo -Pero estoy segura de que muchos querrán bailar con Pandora y Zephyr tendrá alguna… interesada- ¿Cómo no? Era el heredero -Aedan nos acompañara- Le dijo a Pandora con una sonrisa abierta -Ha vuelto hace unas horas-

“¿Entrarás con nosotros?”, envió el pensamiento a Aedan y esperó a que le respondiera “Estamos en el salón interior”
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {03.10.21 20:39}

WTHYR

La perspectiva de no poder experimentar con Catherine irritó ligeramente a Wthyr, al final iba a ser cierto que por muy emperadores que fuesen no hacían siempre lo que querían. Había que mantener lo que habían creado, y eso exigía dedicación y esfuerzo. - Lástima. Tendremos que reservarnos los siguientes días. Deberíamos regresar a Ávalon, ya sabes a qué sitio me refiero... - dejó caer para dejar claro que tendrían su momento para dar rienda suelta a sus instintos más bajos, unos que se despertaban especialmente con las vestimentas que Catherine había elegido esa noche. Su modo de mirarla no dejaba lugar a duda de sus intenciones, y así se lo haría saber.

- No sé si somos unos emperadores éticos, pero somos lo que el mundo necesita. - tuvo que admitir que no era precisamente cierto que pudiesen hacer todo lo que querían, pero estaban bastante cerca de ese ideal. Sus hijos lo heredarían todo, y para eso quería dejarles un mundo tan asentado como pudiese.

Sintió un inmenso orgullo al ver a Zephyr y a Pandora acercarse a ellos en sus trajes de gala, y más cuando Catherine se dirigió a ellos de ese modo tan maternal. Eso no había cambiado en ella, a pesar del paso de los años y las batallas libradas. Sus hijos estaban a punto de dejar de ser niños, y se debatía entre seguir protegiéndoles o dejarles más libertad. Sabía que tenían muchos enemigos, y por eso le costaba dejarles salir de la protección que habían creado en palacio.

- Actuaréis como os hemos enseñado. Los vínculos con las casas vasallas y el ejército deben permanecer fuertes. Ya sabéis cómo tratar con cada uno de ellos y os hemos actualizado en lo que debéis saber de los gobernadores de cada región del imperio. Mostraos firmes, pero justos. - advirtió con tono serio antes de que se abriese la puerta, volviendo a tomar el brazo de Catherine. Le dirigió una mirada breve de preocupación a la mención de Aedan, sabía que su hijo estaba obsesionado con su monstruoso padre encerrado en las mazmorras. Él mismo se lo había buscado, encontrando castigo en forma de maldición por provocar al Sanguis Ligno. Poco o nada se podía hacer ya por él, era agua pasada.

Borró ese pensamiento de su mente para centrarse en el momento, en el ambiente festivo, la música, los estandartes con los escudos Pendragon y Le Fay ondeando. Avanzaron hacia el trono hasta detenerse cada uno frente al suyo, tomándose de las manos para realizar una canalización mágica conjunta que convocó una espiral de sangre y sombras alrededor de ambos, acabando en una pequeña explosión a su alrededor. Después se hizo el silencio, y Wthyr recorrió con la mirada a los presentes en la sala.

- Esta noche damos la bienvenida a todas las tropas que han luchado durante los últimos meses por el Imperio. Celebramos que la victoria total está ya en nuestra mano y que por fin hemos conquistado los últimos territorios que se resistían a la supremacía de la sangre mágica, al poder de todos nuestros linajes unidos. También es una noche especial por otro motivo. El heredero Zephyr Pendragon Le Fay se une a nosotros. - se separó de la mano de Catherine, haciendo un gesto con la mano para mostrar a su hijo.


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ZEPHYR

Zephyr soltó una carcajada tras la queja ante el puñetazo de Pandora. Los mellizos tenían esa complicidad entre ellos, lo mismo se pasaban el día peleando que haciendo bromas. También se apoyaban mutuamente, dejando a vecez un poco de lado al resto de los hermanos más pequeños. - Gracias, lo sé. - respondió Zephyr al halago de su hermana, alzando una ceja y con una sonrisa de ego. El adolescente lo tenía muy subido, y no era de extrañar porque sabía la posición en la que estaba y todos se encargaban de recordáselo. Caminaron juntos hacia el salón, deteniéndose en la puerta al ver allí a sus padres esperándoles. Él sonrió abiertamente y emocionado, también un poco nervioso al ser su primera acto en público. Hizo algunas muecas a su madre cuando le colocó la ropa, protestando por lo bajo. - Mamá, ya no soy un crío. Puedo arreglarme solo. - se puso algo rojo al escuchar que tendría interesadas en bailar con él, pues ya se visualizaba bailando con la chica que le gustaba.

- No, no pienso irme. Es la primera fiesta a la que podemos ir. - se puso algo tenso ante la mención de Aedan. Su medio hermano siempre le había dado algo de miedo, era distante y en los últimos tiempos se había ganado una fama que no le gustaba. Sabía que trabajaba para el imperio, pero...le resultaba inquietante. No dijo nada, echó una última mirada a sus padres antes de entrar al salón con ellos, sintiéndose algo intimidado ante el gentío que lanzaba vítores a su paso.


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AEDAN

El uniforme negro y rojo de la guardia Pendragon le sentaba como un guante al muchacho, haciéndole pasar desapercibido entre el gentío que comenzaba a acumularse en el salón de festejos para recibir a los emperadores y al herededor. Aedan odiaba ese traje con todas sus fuerzas, igual que detestaba todo lo que tuviese que ver con esa familia. Aún así era la mejor opción para sus propósitos, para sobrevivir. Al menos en su cabeza tenía sentido. Aquella noche era crucial, ya había tomado una decisión.

Frunció el ceño por la intromisión mental de la emperatriz haciendo aquella pregunta, inspirando profundamente en un nulo intento de bloquearla. Ella era demasiado poderosa, pocos podían evitar que se introdujese en sus mentes. Tras un sonido de frustración acabó contestándole, de manera fría y escueta.

"Ya estoy en el salón. ¿Los emperadores tienen alguna orden para la guardia esta noche?"

Al alzar la mirada comprobó que Wthyr, Catherine y sus hijos entraban al lugar en medio de toda clase de aclamaciones. Aduladores asquerosos, la mayoría. Sintió una punzada de dolor al ver a su hermana junto a Zephyr, al que ni siquiera consideraba hermano. El heredero del imperio, el favorito de todos. Se mordió la mejillla por dentro con disgusto mientras observaba el recorrido de los emperadores hacia la mesa del banquete. Llevó su mano de manera inconsciente al collar con runas que llevaba en el cuello, notando como se le empezaba a acelerar el pulso.

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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {10.10.21 13:02}

Desvió la mirada lentamente hacia Wthyr cuando mencionó volver a Ávalon. Un escalofrío de expectativa la hizo tener que reacomodar los hombros y la postura. En esa maravillosa isla que había aprendido a querer se había encontrado una factea de sí misma que nunca creyó que podría forjar a base de esfuerzo, aprendizaje  y crecimiento personal. Wthyr la había ayudado, sin duda, cuando ella creía que había un límite, él sólo veía posibilidades y la empujaba constantemente extendiendo esos muros que estaba acostumbrada a levantar sobre sí misma sólo para poder seguir avanzando, creciendo, desarrollándose y...Le había gustado la Catherine que había encontrado del otro lado. Asintió brevemente y sus ojos destellaron, a propósito, con recuerdos y deseo antes de enfocarse en la tarea actual.


-Ética... - Su mente viajó, lejos de allí, a una boda hace y siglos atrás en la que su “buenismo” fue mal visto. Catherine sonrió de lado con malicia, había adorado matar a Jack ella misma y darle exactamente lo que él quería: Una bruja oscura con un fin, y todos los medios necesario para lograrlos -Bueno… La ética está sobrevalorada. El mundo no está hecho para la gente ética y tampoco para la gente buena. Eso ya lo sabemos de sobra- La antigua Catherine se removió brevemente en su corazón pero un zarpazo de oscuridad la mandó exactamente al sitio donde debía estar, sometida a su propia voluntad.

La llegada de sus hijos la desvió de aquellos oscuros pensamientos y se centró en ellos. Observó a Pandora largamente, cuya sonrisa al oír lo de Aedan se extendió. Era uno de los pocos que quedaba de “ese lado” de la familia y Catherine haría lo que estuviera en su mano para que nunca lo perdiera. Nunca. Miró hacia Zephyr y tuvo que reírse en su cara, intentó que fuese maternal pero no le salió -Cariño, ese decreto te hace más crío de lo que eres- Ladeó la cabeza con suavidad, notando su sonrojo -Además, para mí siempre seréis mis niños así que vas a tener que aprender a superar el bochorno de un pequeño arreglo. Ni que hubiese menospreciado tus habilidades- Le dijo suspirando brevemente antes de coger el brazo de Wthyr -Hablo desde la experiencia, Zephyr. Sé lo que es sentirse abrumado por la gente y ahora…- Catherine empezó a avanzar con su esposo pero miró a sus hijos por encima del hombro y al parpadear sus ojos volvieron a destellar -...Veréis vuestro imperio en su máximo esplendor- Una sonrisa lejos de la madre que conocían y más cerca de la Emperatriz de las sombras que ocupaba la cabeza de aquel imperio.

La respuesta de Aedan hizo que volviera la cabeza al frente ubicándolo sin ningún tipo de problema entre todos los demás y conectó con sus ojos con un gesto neutral, vacío. Miró su cabello sintiendo que con cada año que pasaba se parecía más a Ian. “No seas caprichoso, Aedan, eres mi hijo y te da el total derecho de sentarte conmigo. Ahora, ven a la mesa…No actúes de esa manera”...Porque sabía lo que iba a lograr...Si la ponía de mal humor un lazo de oscuridad iba a atravesar el maldito salón para arrastrarlo hacia su mesa o, simplemente, una orden mental y estaría a su lado.

Catherine volvió la mirada al frente y sonrió con gracia, pero actitud regia, a todos los que se inclinaban ante ella. Ahora adoraba la muestra de respeto, cuando antes había discutido con todos sus cuñados para que dejaran de llamarla Su Majestad. Muchas de las caras, ahora conocidas, recibieron un saludo especial de sus elementales  que caminaban al lado de Zephyr y Pandora. Los “elegidos” estarían sentados en las mesas contiguas de los emperadores, siendo un honor, poder ocupar ese puesto. Catherine siempre había sido un poco caprichosa al respecto y había uno que otro que solía estar sentado siempre porque o no le daba conversación trivial o la hacía reír con sinceridad.

Continuó con  la canalización mágica sintiendo que todo su cuerpo se erizaba y sus ojos emitían una luz violeta que era el clímax de la magnificencia de su magia pero cuyo resplandor parecía extenderse por todo su cuerpo. Tras terminar, escuchó las palabras de Wthyr y observó hacia Zephyr con una sonrisa, Pandora había tomado su lugar hacia un lado porque conocía perfectamente su posición y Catherine desvió la vista hacia ella, conectando mentalmente, pero sin enviar ningún pensamiento sólo evaluando los de ella. Orgullo, cariño pero ni una pizca de envidia. Tenía buen corazón, como Chloe. Contuvo el suspiro en su garganta…¿Cuánto tardaría el mundo en destruirlo?

Eones después de su muerte, porque se encargaría personalmente de ello.

Observó entonces a Zephyr sonriéndole brevemente mientras lo invitaba a subir al estrado mientras detrás de ella un trono más pequeño que el de los emperadores se formaba a imagen y semejanza de lo que su hijo tenía en mente. Se rió con naturalidad al ver el gesto de Zephyr y le guiñó un ojo de forma pícara -Estoy muy segura, mis señores, de que os encantará hablar con mi hijo sobre vuestros futuros planes…- Dijo observando  a Zephyr y después volvió la vista hacia las líneas y líneas de seguidores que se agrupaban a sus pies -No arruinen su primera noche con nosotros con política y diplomacia- El tono, suave, gracioso y delicado, no tenía nada de calidez. Se sentía como si una fina hoja de metal hubiese acariciado cualquier ápice de piel expuesta. Una advertencia. Y aún así...una risa colectiva se elevó entre sus súbditos.

Los lobos se situaron a pie de las escaleras y pronto se empezaron a acomodar las mesas para el banquete. Catherine construyó otro asiento a su lado para Pandora, mucho más pequeño y modesto según sus gustos pero no podía robarle la tormenta a Zephyr. No tardaron mucho en sentarse y Catherine construyó un segundo asiento al lado de Pandora para Aedan sin consultarle nada a Wthyr. Cuando se sentó cruzó las piernas y acomodó la falda para luego evaluar mejor la multitud. Estableció contacto mental con Wthyr “Lake no se ha reportado aún ¿no?”, allí donde Catherine y Wthyr no podían atender un asunto de forma abierta, la pelirroja actuaba con su daga en la oscuridad. Pero a veces...se divertía mucho haciéndolo.

El rugido de los dragones hizo que Catherine levantara la cabeza. La nueva construcción, preciosa como ella sola, tenía un techo “abierto” desde el que se podía ver el ir y venir de los dragones, con lo cual, la emperatriz apreció la llegada tardía de la Brigada. Una sonrisa suave se deslizó en sus labios -Dice Shyvanna que trae buenas nuevas- La morena sólo podía esperar que se tratara de la cabeza de la descendiente de McGonagall. La sola idea la hizo deslizar la mano hacia la rodilla de Wthyr y apretarla con deseosa expectativa. Al reconocer la melena particular de alguien soltó la piern de Wthyr y saludó con la mano, acabada en unas largas uñas arregaldas en color negro -Oh...Emerald… ¿Cómo estás? ¿Qué tal se encuentran tus hijos?- Inquirió inclinándose un poco hacia un lado para saludar a la antigua Descendiente, una de las primeras en unirse al Imperio y que resultó ser una excelente aliada.

Shyvanna hizo gala de entrada, por supuesto, cómo no. Ni siquiera la horrorosa cicatriz que le había arruinado el rostro retiraba un ápice de la presencia de la Pendragon. Sabía que la cicatriz le carcomía por dentro y, al mismo tiempo, la portaba con orgullo porque había salvado a su mellizo de una muerte segura. Le cruzaba el lado izquierdo del rostro, desde la mitad de la frente bajaba por la ceja y seguía hasta la mitad de la mejilla. No había perdido el ojo de puro milagro, pero para ella no sería la primera ni la última vez que llevaría una marca o cicatriz por su familia. Aún tenían pequeños puntos negros cerca de lo que había sido la runa de la maldición pero nadie sabía cómo quitárselos o porqué seguían allí. Catherine sospechaba que había sido por sus numerosos intentos de absorción a sus hermanos.

Ataviada en su indumentaria de guerra, el pasillo se abrió para reverenciarla. En su opinión, Shyvanna siempre había sido una mujer que robaba el aliento pero ahora… caminaba de manera distinta. No es que antes no “poseyera” un salón, es que… ahora parecía tener la sabiduría de que con un pestañeo, se tragaría aquellos súbditos de un bocado… Cosa que, en efecto, haría. Un paso tras ella iba Vishous Royden, el antiguo esposo de la fallecida Sofía Dioscórides, que, por cierto, no murió de su mano sino de una rarísima enfermedad desplegada por los humanos y que durante mucho tiempo estuvo sin cura. El Royden también tenía la letalidad pintada en el rostro y Catherine había encontrado la manera de deshacerse de sus restricciones en el tatuaje, ahora era una de sus armas, bien atada por control mental en cuanto a su uso de magia porque sabía que sólo Wthyr y ella, juntos, podían detenerlo y, a veces, incluso lo duda. Pero había resultado agradecido de sacarle aquella estúpida advertencia y de proteger a sus tres hijos con Sofía que crecían a la par de los propios, en el mismo castillo, desde que Shyvanna lo había cazado como esposo.

-Estamos felices de veros- Dijo Catherine notando que Vishous y Shyvanna se abrían para dejar paso a una caja en color plata -Pues espera hasta que veas nuestro regalo- Catherine miró hacia Wthyr con cierta curiosidad y entonces Shyvanna dio la orden de abrirlo. La morena tuvo que hacer todo su esfuerzo para no palidecer. Cualquier atisbo de cordón hacia su pasado se había roto en ese momento. Un último lazo había quedado siempre por deshacer y a veces, generalmente, la mantenía cuerda pero mientras Vishous cogía Excalibur para entregarsela a Wthyr, Catherine sólo podía seguir mirando la caja donde el báculo de Sean permanecía acostado y lleno de sangre. Los ojos violetas de Catherine se volvieron hacia Shyvanna con una pregunta silenciosa -Me lo comí- Alzó los hombros como si aquello no le importara en lo más mínimo y Catherine dio un sólo asentimiento, forzando una sonrisa. Shyvanna había logrado convertirse completamente en dragón, no tenía la misma longitud que los reales ni podía mantenerlo mucho tiempo pero sabía perfectamente cómo usarlo y con Vishous como estratega... Catherine siguió con la mirada la maldita espada con la que Wthyr había estado obsesionado desde que lo había conocido -¿Mamá? Preguntó Pandora y tanto Shyvanna como ella se volvieron a mirarla, Catherine alzó una mano para coger uno de sus mechones de pelo y enrollarlo en su dedo -No entiendo lo que significa...- La Emperatriz asintió con suavidad. ¿Cómo podía explicarle todo lo que significaba que Sean no estuviera allí, en ese mundo, con ella? Incluso como su antítesis... Catherine le recorrió el rostro con una sonrisa -Significa que mucha gente ha conseguido paz, cariño. Wthyr tiene su espada, Shyvanna ha cumplido su misión y Vishous ha vengado su cautiverio. Sean Eire ya no camina entre los vivos- Expresó y tuvo que esforzarse por mantener un tono neutral porque sabía que el imperio mismo la observaba en ese instante y...

Oh, allí estaba. El tirón... El empuje mientras la ansiedad comenzaba en su estómago, llenándolo de náuseas pese a que no tenía nada de comida. Un frío horroroso iba descargándose por su columna lentamente mientras Catherine se concentraba exclusivamente en respirar, debía concentrarse así que simplemente miró a Pandora un instante más y volvió la mirada hacia aquellos que presenciaban la entrega, bajó la vista a sus elementales que empezaron a moverse hacia arriba, oliendo la caja porque sabían que era aquello lo que la había desestabilizado pero aún no sabían porqué o el qué.

Respira, sólo, respira.
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WTHYR

Orgullo era lo que sentía Wthyr al ver a su familia en aquel banquete triunfal, al ver a su primogénito sentarse por primera vez en un trono hecho para él. Todo estaba saliendo tal y como él esperaba, quitando algún contratiempo menor. En contadas ocasiones aquello le hacía temer a un cambio en su suerte, a un golpe que cambiase el rumbo de todo aquello. Algunas noches, en la oscuridad de sus aposentos, pensaba en ello. Luego se recordaba que ellos mismos habían domado hasta una antigua y poderosa maldición, podían con todo. Zephyr era la prueba viva de todo ello, y en esos momentos se le veía emocionado por poder hablar con todos los invitados al banquete, aunque tratase de disimularlo haciéndose el mayor. Wthyr lo conocía bien, y veía en él muchos de sus rasgos de joven.

La pregunta sobre Lake le hizo conectarse nuevamente de manera mental con Catherine, negando en un gesto casi imperceptible. Que no se reportase eran buenas noticias, al igual que las que traía Shyvanna. Era implacable en sus cacerías, y los años no habían hecho más que endurecerla. Su marido era también una interesate adquisición para los intereses Pendragon, al igual que los nuevos traidores a Ouroboros. Curie, al igual que muchos otros, había sabido ver el bando ganador y ahora trabajaba proporcionando nuevo armamento para la causa.

La mirada metálica de Wthyr buscó la de su hermana en cuanto se presentó ante ellos con aquella caja plateada como ofrenda. Su gesto no fue de curiosidad, como si fue el de Catherine, sino de tener una certeza. A la melliza rubia le encantaba hacerse notar en las fiestas, y no iba a acudir a aquel lugar con algo que no valiese la pena. La visión de Excalibur confirmó sus sospechas. Habían logrado arrebatar la reliquia familiar de una vez por todas. No es que la necesitase, puesto que ya tenía la que le regaló Catherine en su coronación, pero era una reparación de honor histórica. - Sabía que sacarías a la rata de su escondite. Por fin, la espada de los Pendragon vuelve donde se merece. - respondió al tomar la espada de las manos de Vishous, alzándola en el aire para mostrarla antes de pasarla a Zephyr como heredero que era.  - Interesante. - añadió con satisfacción al saber que Shyvanna se lo había comido en su forma de dragón. Sólo esperaba que no le hubiese provocado una indigestión con tanta ñoñería. Sin embargo, la reacción de Catherine ante el báculo fue menos efusiva. Por un instante pensó que incluso le daba pena el que había sido su antiguo amigo, pero debía recordar que aquel cobarde la había abandonado y juzgado. No valía la pena sufrir por él. Llevó su mano sobre la de Catherine, conectando con ella para calmar su pulso en caso de que éste se acelerase.

"Ese ya no era tu amigo. Entierra el pasado."

- Tu madre lleva razón, Pandora. Significa que los enemigos del imperio son cosa del pasado, y que aquellos que se opusieron a la gran prosperidad han sido borrados de la faz de la tierra.  - no era del todo cierto, pero la gran mayoría. - El traidor ladrón de espadas ha recibido su merecido. - concluyó, dando después la orden de que comenzase el banquete para que todos acudiesen a sus respectivos lugares en las mesas.


-------------------------

AEDAN

Ni loco pensaba sentarse con ella. Decía que era su madre, pero hacía años que no lo parecía.  Había cometido atrocidades, se había vuelto cruel, había arruinado su familia. ¿Para qué quería fingir que era un hijo más, sentándose a la mesa con aquellos a los que aborrecía y que tanta infelicidad le habían traído? No respondió al pensamiento que le envió su madre, pero sí que fue aproximándose para tener una mejor perspectiva de lo que sucedía en la zona de los "todopoderosos", como él los llamaba. Esa furcia de Shyvanna traía un regalo para los emperadores, la espada que tanto tiempo llevaban buscando. Chistó por lo bajo, cruzándose de brazos al comprobar que su pobre hermana no comprendía lo sucedido. La respuesta que le dio su madre le pareció horrible, retorcía lo que era la paz y la libertad.

"Ingenua Pandora...ha matado a Sean. Igual que yo maté a Lucio...y a otros."

Pero la liberaría. La alejaría de todo aquello. Esa noche sería para recordar, pero no en el sentido que todos esperaban.  Siguió avanzando entre la multitud mientras todos comenzaban a sentarse en sus mesas para la comida, aprovechando ese tumulto para llevar a cabo su plan. El corazón se le estaba acelerando cada vez más ante la perspectiva de lo que debía hacer. Recordó bien las palabras de su abuelo, no debía vacilar o fallaría. Debía confiar en que tenía suficiente poder como para hacerlo. Inspiró profundamente  para canalizar su magia hacia el collar de 13 piedras con runas grabadas que llevaba en el cuello, que comenzó a vibrar e iluminarse tenuemente. Debía ser rápido, no dar opciones. Las almas que había allí contenidas serían sus aliadas en su cruzada personal.

"dòirt do fhuil, tha dìoghaltas ceartas"

13 asesinados por su mano, cuyas almas había atado a aquel objeto mágico para que le sirviesen en sus propósitos. Había hecho todo lo posible por cumplir su papel de fiel al imperio  para que lo aceptasen y poder estar dentro de palacio, para que creyesen en su lealtad. Por el camino había perdido mucho de él mismo, pero no le importaba. Verlos sufrir lo compensaría todo. El alma de Lucio fue la primera en salir, rompiendo el sello con un sonido chirriante y agónico para ir a poseer el cuerpo de  Curie. Después siguieron otras...Descendientes y enemigos del imperio que encontrarían su venganza en la otra vida. El espíritu de Sayid, manipulado y empujado por el deseo de vengarse de los Royden, se introdujo en el cuerpo de Vishous.

"Acabad con el imperio opresor, acabad con todos los Pendragon, con el heredero."

El hombretón, poseído, se lanzó contra Shyvanna para estrangularla por el cuello a la par que usaba sus poderes desatados sobre ella. Curie cogió la espada que sujetaba Zephyr para manipularla y tratar de hacer que se la clavase en el vientre. El resto de almas se introdujeron en soldados y en cuerpos de vasallos, que cargaron contra Wthyr a base de magia y metal.

El control de las almas a voluntad le exigía un gran consumo de magia, y no tardó en perder el control cuando uno de los soldados poseídos se abalanzó espada en mano para atacar a Pandora.

- ¡NO! ¡DETENTE!

----------------------

éxito: se controla
fallo: no se controla

Off: para Catherine, tira 4 dados éxito/fallo para ver si consigues salvar de morir a WTHYR, ZEPHYR,  SHYVANNA, PANDORA. El primer dado lanzado corresponde a Wthyr, y así sucesivamente


Última edición por Wthyr Pendragon el 12.10.21 19:23, editado 7 veces
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {12.10.21 19:52}

Ladeó la cabeza hacia Wthyr cuando tocó su mano y mantuvo su conexión mental mientras lo miraba. No es que le resultara curioso que ahora pudiera leerla con tanta facilidad es que simplemente no quería que la viera de esa forma. Recorrió su rostro con la mirada y contuvo el suspiro que salía de sus labios. “Sin mi contraparte…Siento que voy a aburrirme”, era una de las partes por las que guardaba cierto “luto” ante la noticia de Shyvanna, la otra era simplemente la rotura de su último lazo con su verdadero pasado.

Shyvanna le hizo un gesto por si quería el báculo, pero Catherine negó la cabeza -Nunca lo necesité- Dijo con un gesto neutro antes de percibir, no ver, que algo estaba mal. Catherine frunció suavemente el ceño y miró hacia Zephyr, por si era eso lo que estaba percibiendo, pero no…

Era magia. Rauda…Poderosa.
Suya.
Pero con un toque de pinos y bosques verdes, con un toque irlandés que conocía muy bien.

“AEDAN”, gritó mentalmente mientras extendía su piel de ébano hacia Wthyr y ella de forma casi mecánica. Pero en cuanto Vishous entró en movimiento el mundo de Catherine se paralizó. No podía dejar que ese hombre usara su magia contra ellos porque acabarían reducidos a cenizas, los que estaban presentes allí…Los que vivían a miles de kilómetros y quizás el mundo entero.  Extendió una mano y su báculo apareció en un haz de oscuridad y zarcillos de luz violeta, igual que sus ojos. Una runa apareció en el aire y fue directo hacia Vishous para empezar a deslizarse por su cuerpo como un lazo y contenerlo. Pero en cuanto la magia de su mano empezó a brillar Catherine sintió un descenso en su energía brutal, pero …la conexión mental estaba hecha.

“Duerme”

Una sola palabra y con ella toda su voluntad y significado. Hacía decenas de años que no sangraba pero sintió un ligero goteo empezar por ambas fosas nasales manchando su rostro. El cuerpo de Vishous empezaba a debilitarse y Shyvanna logró quitárselo de encima… Fue entonces cuando Catherine oyó gritar a Aedan y al girar la cabeza vio a su hija con una mano levantada, tratando de controlar mentalmente al soldado sin éxito porque su cuerpo ya había sido atravesado por la espada y… En un movimiento la partió en dos. Un instante después, uno de sus lobos le comió la cabeza. Alguien gritó, una mujer, y Catherine supo que era Shyvanna cuando al girarse la miró encima de Zephyr con las runas en sus brazos tornándose negras.

Incapaz de salvarlo.  

Catherine, en ese momento, no se sentía ella misma. Sentía que estaba fuera de su cuerpo, mirando la escena, pero incapaz de moverse y hacer nada. Había experimentado dolor muchas veces en su vida, a veces incluso ocasionado por sí misma, pero…

Nada era tan hiriente como ver a tu propia sangre volverse contra ti.
Sus bebés. Sus niños… Asesinados. En un atentado perpetrado por su primogénito.  

Al volver la mirada hacia Aedan, lanzó su poder de control mental para mantenerlo en el sitio y se dio cuenta de que había mucha gente observando, encargados por supuesto de ser testigos de la gran traición de su hijo "Iros" Ordenó en una onda mental a excepción de los poseídos, sus familiares y la guardia Pendragon. Catherine se desapareció para aparecer frente a su hijo -Te crees mucho mejor que yo… Que cualquiera, porque tienes alguna especie de estándar moralista. Si tú lo haces, es por un bien común. Si alguien más lo hace… Está mal- Ladeó la cabeza y sus irises poco a poco fueron apagándose, pasando de aquella pequeña galaxia hecha ojos al oscuro color de la obsidiana -Tu padre fue igual.  Si me tomaba, incluso cuando yo no estaba de acuerdo, estaba bien porque él lo hacía…- Ladeó la cabeza -Eso lo convirtió en la bestia que es y, de allí, no hay retorno, Aedan. Y no creas que no intenté romper su maldición. Lo hice- Alzó una mano hacia el collar al que se aferraba -Por ti-

Movió la mano y entrecerró los ojos para penetrar su mente -Ah…Adam, el asesino de Desmond- Sonrió de lado mientras le mostraba el recuerdo que mantenía patente de la última vez que había visto a su hermano. Cómo pese a lo desquiciado que parecía ella lo había protegido, cómo le había pedido a Adam que no lo matara. Las uñas de Catherine se clavaron en la quijada de Aedan con fuerza -Cuánto poder en almas, hijo mío, y Adam no pudo recuperar la de tu tío. Prefirió descargar toda su ira mal contenida…Pero estaba bien, porque él lo hacía ... Porque un Hacksaw lo hacía- Tiró de su cabeza para que mirara a Pandora -Igual…que tú- Acercó la cara hacia Aedan con lentitud para poder susurrarle al oído -Has asesinado a Pandora, has matado a Zephyr. Sangre de tu sangre- Aún cuando las palabras abandonaron su boca, la Emperatriz no terminaba de caer en la pérdida. No lloraba -Y tú recibirás un castigo peor que la muerte por volverte contra ellos. Vivirás…- Una risa, oscura y psicótica mientras clavaba una uña en la quijada de Aedan y robaba un poco de su sangre, se limpió la gota de sangre que caía por su nariz y dibujó una runa en su frente -Vivirás una eternidad, encerrado en tu mente, cariño mío, reviviendo este día una…y otra…y otra vez hasta que veas la luz de los ojos de Pandora apagarse y dedicarte su último pensamiento… ¿Por qué?-

Los Guardias Pendragon, Shyvanna  y demás se habían encargado de los cuerpos de 12 de las 13 almas porque Vishous permanecía intocable por su propia magia. Le arrancó el collar de un manotazo y le pidió a un guardia que le pusiera las esposas antimagia y con un movimiento de mano los despachó a todos. Poco a poco el silencio se hizo cada vez más opresor y Catherine miró el collar con un odio acérrimo, lo apretó en su mano hasta que las uñas se clavaron en su carne haciéndola sangrar y sólo entonces gritó.

Su profundo dolor se expresó en aquel terrorífico sonido que, en un lugar vacío y grande como a la sala del trono, sólo hizo eco y eco. Perdió fuerza en las rodillas, perdió el pequeño control que había tenido sobre sí misma dejándose caer al piso. El báculo, abandonado, tintineó a su lado. Las imágenes de sus dos hijos bañados en sangre, muertos, porque ella había intentado salvarles el pellejo a todos controlando al Royden; pasaban por su cabeza una y otra vez. Sus hijos habían estado condenados a morir hubiese hecho una u otra cosa porque Vishous era una bomba explosiva que Aedan no hubiese sabido controlar. A ella misma le había costado y eso que con los años había reunido una increíble y majestuosa cantidad de poder incluso sin Wthyr  a su lado…

Pero hoy…
¿Cuánto más tenía que perder?
¿Cuánto?

There's only so much a heart can take


Última edición por Catherine Le Fay el 19.10.21 18:21, editado 1 vez
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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {12.10.21 19:52}

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Kneel before your emperors Empty Re: Kneel before your emperors {24.10.21 14:35}

"Entonces...¿qué harás cuando no quede rival alguno para ti en el mundo? cuando reines sobre todo y no quede nadie para oponerse"

El pensamiento que le dedicó Wthyr quedó flotando en el aire para que Catherine reflexionase al respecto, pero no hubo tiempo para ello. De repente el caos se apoderó de aquella noche que debería haber sido para celebrar. Un aluvión de ataques mágicos y de espadas de metal se lanzaron contra él de manera absolutamente inexplicable. En esa fracción de segundo pensó que era todo una traición urdida contra ellos, pero no imaginaba el calibre del asunto. La protección mágica de Catherine evitó que le hiriesen, le salvó la vida antes incluso de que él reaccionase. Pronto comenzó a comprender que no se trataba de una simple insurrección de soldados. Magia de control de almas, espíritus, posesiones...ya lo había visto antes. Vishous se había vuelto contra Shyvanna, sólo el poder de su esposa era capaz de contenerlo. Si se unía a ella serían capaces de detener cualquier revuelta, juntos podían ser imparables, partir los cuellos de aquellos que se atreviesen a oponerse a ellos...pero llegaban tarde. Jodidamente tarde.

El Pendragon se giró como una exhalación para tratar de salvar a su primogénito, justo en el instante en que la espada de Curie atravesaba al muchacho. - ¡ZEPHYR! - su nombre se le desgarró en la garganta al ver aquello, su peor pesadilla hecha realidad ante sus ojos. Alguien partió en dos a la traidora, antes de que él pudiese explotarla y hacer volar sus entrañas por los aires. Los escasos metros que tuvo que correr para llegar hasta su hijo se le hicieron eternos, más aún al ver que Shyvanna trataba de salvarlo usando sus runas sin éxito alguno. - No, no...por favor...no...tienes que vivir... - Sintió cómo se le escapaba la vida y escuchó su último latido mientras lo sostenía entre sus brazos con desesperación e impotencia. Aquello no podía estar pasando, no era real. ¿O acaso el destino de sus primogénitos era siempre morir? ¿Y si la maldición nunca se había ido realmente?

El grito de Aedan le hizo darse cuenta de que Pandora, aquella que también había tomado como hija, había muerto. Él. Había sido él. Ese Hacksaw desgraciado lo iba a pagar con su vida. Catherine se había dado cuenta mucho antes, y ya lo tenía entre sus garras. Wthyr sólo quería destrozarlo, por muy hijo de ella que fuese. Clavó una mirada asesina en el joven, dejando lentamente el cuerpo de Zephyr con Shyvanna. La ira recorría cada centímetro de su cuerpo, provocando que su caudal de magia se desbocase en forma de una incontrolable tormenta de rayos rojizos alrededor de su cuerpo.

--------------------------------------------

AEDAN

La expresión de los ojos de su hermana le heló la sangre. En ese momento conoció el horror más absoluto que jamás había sentido. Eso no es lo que tenía que suceder. Iba a alejarla de los Pendragon, de su madre. Iba a sacarla de allí y a liberar a su padre, iba a... ¿de verdad en algún momento habían tenido posibilidades de éxito sus planes? Había sobrevalorado sus poderes, no podía controlar tantas almas a la vez. Aquello le había costado caro. Quiso llegar hasta su hermana, pensando ilusamente que todavía podía salvarla. Su madre, la emperatriz, le cortó el paso al aparecer frente a él. No fue capaz de responderle, lo de Pandora era imperdonable. A Zephyr nunca lo consideró su verdadero hermano. Él sí que tenía que morir.

- ¡No quería matarla, a ella no! - juró angustiado por cómo se había tornado todo en tragedia en apenas unos segundos. Quiso resistirse a que Catherine entrase en su mente, pero era demasiado poderosa. Una dolorosa punzada en la cabeza le hizo saber que no podía oponerse. Estaba viendo todo lo que había planeado, lo que había entrenado con Adam, la obtención de almas...todo. Sólo era un crío estúpido que se pensaba que por haber asesinado a unos cuantos ya era alguien. Pensaba que podía hacer frente a los emperadores, cuando lo único que realmente se podía hacer ante ellos era arrodillarse. Acabaría mal, igual que lo había hecho su padre. Se vio obligado a mirar el cuerpo sin vida de su hermana, sin poder evitar que las lágrimas comenzasen a agolparse en aquellos ojos tan parecidos a los de su madre, o al menos a cómo habían sido antes de convertirse en emperatriz.

- Tenía que deteneros...tenía que vengarme de los Pendragon. De lo que le hicieron a nuestra familia, de lo que te han hecho a ti, de lo que le habéis hecho a mundo. - cerró los ojos apretándolos cuando las uñas de Catherine se clavaron en su barbilla, sintiéndose minúsculo en poder a su lado. Aquel odio acérrimo le había costado todo. La culpa y el miedo le atenazaban, se había convertido en el asesino de su hermana. Y lo peor es que sufriría el castigo de revivir aquel día una y otra vez, Una silenciosa lágrima rodó por su mejilla al escuchar aquello, pero no suplicaría a su madre que no lo hiciese aunque prefiriese morir a vivir prisionero de aquel modo. Perdería la cordura. Acabaría como su padre. No fue capaz de oponerse cuando le hizo aquella runa de sangre en la frente, ni cuando los guardias lo esposaron para llevárselo.


-----------------------------------

WTHYR

Se lo llevaban. El corazón de aquel asesino seguía latiendo rápidamente mientras que el de Zephyr se había apagado para siempre. El castigo de revivir aquel momento en su mente no le parecía suficiente, pues seguiría vivo, respirando.  Ni siquiera el terrible grito de Catherine resonando en la estancia fue suficiente para detener la furia del dragón, que por mucho menos había acabado con la vida de sus enemigos. Ni siquiera tuvo que hacer gesto alguno con la mano para ejercer el poder mágico sobre el joven. Hilillos de sangre comenzaron a brotar de repente de su nariz, de su boca, de sus oídos...múltiples hemorragias internas que le estaban desangrando a un ritmo vertiginoso. El flujo de sangre se incrementaba a cada paso que daba Wthyr hacia Aedan, que no llegó a caer de rodillas al suelo al ser sostenido por los guardias. El emperador llegó a su altura, extendiendo la mano hacia él como se le ofreciese cogerla. Aquella no era su intención, por supuesto. Sus dedos se crisparon y curvaron como si fuesen una garra tratando de retorcer algo, mientras su mirada de metal fundido se clavaba en aquella que era igual a la de su esposa. - Eres escoria, como lo era tu padre. No mereces vivir de ningún modo. - susurró con fiereza antes de hacer estallar su corazón dentro del pecho, sin que nada saliese al exterior. Seguro que ni de ese modo habría sentido lo mismo que él con Zephyr muerto entre sus brazos. Siempre creyó que muerto el perro se acabaría la rabia, pero se había olvidado de matar al cachorro del perro. Su veneno había acabado salpicándoles a todos.

No sintió alivio al ver caer el cuerpo del muchacho, sólo un profundo vacío. Apenas demoró unos segundos en girarse hacia Catherine, dispuesto a afrontar las consecuencias de lo que acababa de hacer.  - Nosotros somos la maldición...- tal vez habría acabado todo si ellos hubiesen muerto.


-------------------------------

éxito: mata
fallo: no mata


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